Lo que parece una escena absurda… es real.
En medio de la quiebra del Aquarium Mar del Plata, la Justicia autorizó avanzar con la venta de algunos animales como parte del proceso para cubrir deudas.
Entre ellos, aparecen los más llamativos: pingüinos valuados en cifras millonarias en dólares.
Actualmente, unos 66 animales siguen en el predio, incluyendo más de 60 pingüinos y lobos marinos, todos bajo custodia judicial tras el colapso de la empresa que administraba el acuario.
Dentro de ese grupo, no todos corren la misma suerte. Mientras la mayoría podría ser reubicada o donada, algunos ejemplares —como los pingüinos rey— son considerados de alto valor y podrían ser vendidos en operaciones internacionales.
La lógica es fría: en un proceso de quiebra, los animales forman parte de los activos.
Y como tales… pueden venderse.
Antes de este escenario, ya se habían concretado operaciones similares: delfines del mismo acuario fueron trasladados al exterior por cifras cercanas a los 800 mil dólares.
Sin embargo, el caso genera fuerte debate.
Organizaciones ambientalistas y sectores de la sociedad cuestionan que seres vivos sean tratados como bienes comerciales, incluso en contextos judiciales.

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