El piloto argentino tuvo una temporada difícil en Fórmula 1 con un auto poco competitivo, pero cerró el año con la confirmación de su continuidad y la ilusión de un nuevo comienzo bajo el reglamento 2026.
El 2025 fue un año de aprendizaje duro para Franco Colapinto en la Fórmula 1. Si bien logró dar un paso clave en su carrera al convertirse en piloto titular de Alpine, el rendimiento del equipo estuvo muy lejos de lo esperado y condicionó cualquier posibilidad de protagonismo en pista.
El argentino debutó con el A525 en la séptima fecha del campeonato, sin haber contado con pruebas de pretemporada y con un auto que ya mostraba claras limitaciones. A esa dificultad se sumó una decisión estratégica del equipo: concentrar recursos en el proyecto 2026, resignando el desarrollo del coche de la temporada en curso.
Esa apuesta dejó a Alpine como uno de los equipos más débiles del año y sin chances reales de pelear por puntos. En ese contexto adverso, Colapinto atravesó un inicio complicado, afectado por la falta de ritmo, errores operativos y problemas mecánicos, mientras que Pierre Gasly logró rescatar las pocas unidades que sumó la escudería.

Con el correr del campeonato, y especialmente tras el receso europeo, el bonaerense comenzó a mostrar una clara evolución. Mejoró su rendimiento en clasificación, ganó confianza en carrera y logró equiparar el nivel de su compañero en varios fines de semana, pese a las limitaciones estructurales del auto.
Esa progresión resultó determinante para que Alpine confirmara su continuidad en 2026, en medio de versiones que lo vinculaban con una posible salida. El respaldo económico que acompaña su proyecto y la necesidad del equipo de sostener estabilidad también influyeron en la decisión.
Aunque el cierre del año volvió a ser complejo, el balance deja dos certezas: Colapinto aseguró su lugar en la Fórmula 1 y tendrá la posibilidad de comenzar desde cero una nueva temporada. Con un cambio de reglamento, motores Mercedes y una preparación completa desde la pretemporada, tanto el piloto como Alpine confían en que 2026 represente un verdadero salto competitivo.
