El Gobierno reformó por DNU la Ley de Inteligencia y reorganizó el sistema nacional

El Poder Ejecutivo puso en marcha una reestructuración profunda del sistema de inteligencia nacional mediante el Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) 941/2025, publicado en el Boletín Oficial. La norma introduce modificaciones clave a la Ley 25.520 y redefine el esquema de funcionamiento de los organismos del área.

Con esta reforma, la Secretaría de Inteligencia de Estado (SIDE) queda consolidada como el eje central del sistema, al asumir la conducción estratégica, la coordinación general y el control del presupuesto. Desde el Gobierno señalaron que la decisión busca ordenar estructuras, reducir superposiciones y fortalecer los mecanismos de control, en un contexto atravesado por nuevos desafíos tecnológicos, criminales y geopolíticos. Además, se justificó el uso del DNU por la urgencia de la situación.

Entre los principales cambios se destaca la creación de la Comunidad de Inteligencia Nacional (CITN), un ámbito permanente que reunirá a los organismos del Sistema de Inteligencia Nacional, las áreas de inteligencia de las Fuerzas Armadas, fuerzas policiales y de seguridad federales, junto con otros entes estatales vinculados. Este espacio funcionará bajo la órbita directa de la SIDE, que tendrá a su cargo la coordinación de la inteligencia estratégica.

En paralelo, el decreto establece la Comunidad Informativa Nacional (CIFN), integrada por ministerios y organismos que no producen inteligencia de manera directa, pero aportan información relevante para la planificación estatal. Entre ellos figuran Cancillería, Justicia, Seguridad, el Renaper, Migraciones, la Comisión Nacional de Energía Atómica, la Autoridad Regulatoria Nuclear y la Aduana.

Ciberseguridad y ciberinteligencia, con funciones diferenciadas

La normativa introduce una separación formal entre ambos campos. Por un lado, se crea el Centro Nacional de Ciberseguridad (CNC), que dependerá de la Jefatura de Gabinete y tendrá a su cargo la protección del ciberespacio, las infraestructuras críticas y los activos digitales estratégicos.

Por otro, la ex Agencia Federal de Ciberseguridad pasa a denominarse Agencia Federal de Ciberinteligencia, con un enfoque exclusivo en la obtención y producción de inteligencia en el ámbito digital.

Nuevo enfoque en contrainteligencia

Otro punto relevante es la transformación de la Agencia de Seguridad Nacional, que pasa a llamarse Agencia Nacional de Contrainteligencia. Sus funciones estarán orientadas a la detección y prevención de amenazas vinculadas al espionaje, el sabotaje y la injerencia extranjera, evitando superposiciones con tareas de investigación criminal.

El decreto incorpora por primera vez una definición legal de contrainteligencia y establece la obligación de que todos los organismos del Sector Público Nacional implementen medidas de seguridad pasiva bajo su responsabilidad.

Cambios en inteligencia militar y controles internos

En el área militar, el DNU dispone la disolución de la Dirección Nacional de Inteligencia Estratégica Militar y el traspaso de sus funciones al Estado Mayor Conjunto, con el objetivo de unificar capacidades y reducir estructuras paralelas.

Además, la División de Asuntos Internos será reemplazada por la Inspectoría General de Inteligencia, que contará con mayores facultades para auditar recursos, supervisar gastos —incluidos los reservados— y evaluar el funcionamiento de los organismos.

El decreto ya fue remitido a la Comisión Bicameral Permanente del Congreso, que deberá analizar su validez. Mientras tanto, el Ejecutivo avanza con una de las reformas más amplias del sistema de inteligencia desde 2001, con el argumento de mejorar la coordinación, la eficiencia operativa y los mecanismos de control institucional.