Comerciantes de San Carlos refuerzan medidas de seguridad ante una creciente preocupación por los robos

Tras el violento asalto en el que un vecino fue baleado, trabajadores de la zona aseguran que la inseguridad es una problemática permanente y reclaman mayor presencia policial.

El violento episodio ocurrido el domingo pasado en el barrio San Carlos, donde un hombre fue baleado por motochorros a pesar de no ofrecer resistencia, volvió a poner en primer plano una situación que comerciantes de la zona describen como habitual: la inseguridad constante en el área.

Locales ubicados sobre Juan B. Justo, Güemes y calles cercanas conviven desde hace tiempo con robos, arrebatos y situaciones de riesgo que afectan el desarrollo normal de la actividad comercial. Según relataron trabajadores del sector, estos hechos no responden a momentos aislados, sino que se repiten durante todo el año.

Desde un comercio textil señalaron que el temor obliga a modificar horarios y dinámicas de atención, especialmente durante el invierno. “Cerramos temprano y muchas veces atendemos con la puerta cerrada. No vemos presencia policial en la zona”, expresaron, al tiempo que remarcaron la falta de controles preventivos.

Otra comerciante explicó que los motochorros representan una de las principales preocupaciones, ya que suelen recorrer el barrio y protagonizar arrebatos tanto a vecinos como a turistas. En ese contexto, indicó que el clima de alerta ya no es exclusivo de quienes trabajan en los locales, sino que se extiende a toda la comunidad.

Ante la reiteración de los hechos, varios comercios comenzaron a coordinar medidas de seguridad propias. La instalación de cámaras, sistemas de alerta y timbres conectados entre locales se convirtió en una herramienta para advertirse ante posibles situaciones sospechosas. “Es una forma de cuidarnos entre todos”, comentaron.

Además, advirtieron que en las últimas semanas se incrementó la circulación de motos por la zona, lo que refuerza la sensación de vulnerabilidad. Por ese motivo, los comerciantes coincidieron en la necesidad de un mayor patrullaje policial en el sector, que depende de la comisaría novena, ubicada en la calle Almafuerte.

El reclamo refleja una preocupación creciente en uno de los barrios comerciales más transitados de la ciudad y se suma a otros pedidos de mayor seguridad en distintos puntos de Mar del Plata.