Un 4 de febrero de 1972, la Policía bonaerense puso fin a uno de los episodios más estremecedores de la historia criminal argentina al detener a Carlos Eduardo Robledo Puch, conocido como “El Ángel de la Muerte”, tras una serie de crímenes que conmocionaron al país.
Robledo Puch, que acababa de cumplir 20 años, mantuvo un violento raid delictivo entre 1971 y febrero de 1972 en el área metropolitana de Buenos Aires. En ese período perpetró al menos once homicidios agravados, además de robos, intentos de asesinato, secuestros y otros hechos de violencia que fueron calificados como extremadamente graves por la Justicia.
La captura se produjo horas después de su último crimen, cuando las autoridades lograron identificarlo a partir de su documento de identidad, que fue hallado en los restos de uno de sus cómplices, lo que permitió rastrear su paradero y detenerlo.
La investigación judicial, que se prolongó varios años, culminó con una condena a prisión perpetua con accesoria de reclusión por tiempo indeterminado. Desde entonces, Robledo Puch se convirtió en uno de los presos con mayor tiempo en prisión en la historia argentina, cumpliendo su pena en distintos establecimientos penitenciarios y enfrentando solicitudes de beneficios que siempre fueron rechazadas por los tribunales.
La detención de Robledo Puch marcó un antes y un después en el tratamiento mediático y judicial de los crímenes seriales en el país, y su figura —apodada en algunos medios como el “Ángel Negro” o el “Ángel de la Muerte”— continúa siendo recordada décadas después como parte de los casos más impactantes del siglo XX
