El proyecto para instalar un bar en el predio del Faro de la Memoria vuelve a quedar en el centro de la controversia, ahora con una acusación aún más delicada: aseguran que el trámite se inició a partir de un documento falso.
Organismos de derechos humanos señalaron que las declaraciones testimoniales en la causa judicial revelaron inconsistencias clave en el origen del expediente que habilitó la cesión del espacio.
Según expusieron, la sociedad de fomento que figuraba como impulsora del proyecto no habría redactado el documento inicial, sino que el texto habría sido elaborado por la empresa interesada y luego firmado sin conocimiento pleno de su contenido.
El abogado de los organismos fue contundente: sostuvo que se trata de un expediente que “arranca con un dato falso” y que ese punto permitió avanzar con todo el proceso administrativo posterior.
Además, remarcaron que nunca existió un proyecto real con beneficios sociales, culturales o comunitarios, como se había planteado originalmente para justificar la cesión del predio.
La denuncia también apunta a que la utilización de una entidad vecinal habría funcionado como intermediaria para evitar mecanismos formales de contratación pública, en un espacio que tiene un fuerte valor simbólico y de memoria histórica.
Mientras la causa avanza en la Justicia, el proyecto sigue envuelto en tensión: no solo por su impacto urbano, sino por el significado del lugar donde se pretende instalar.

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