Una escena que parecía cotidiana en la mañana marplatense terminó con un operativo antidrogas y dos personas aprehendidas. Una pareja fue detenida tras ser sorprendida trasladando estupefacientes mientras se movía por la ciudad en una bicicleta y un monopatín eléctrico, una modalidad que buscaba pasar inadvertida entre el tránsito urbano.
El procedimiento se inició cuando efectivos policiales advirtieron maniobras sospechosas y decidieron interceptarlos para su identificación. Durante la requisa, encontraron dosis de droga fraccionadas y listas para su presunta comercialización, distribuidas entre los rodados y pertenencias personales.
Según fuentes del caso, la elección de vehículos livianos y no motorizados no sería casual: permitiría mayor movilidad en calles y zonas peatonales, además de evitar controles vehiculares tradicionales. Ambos quedaron a disposición de la Justicia, acusados de tenencia de estupefacientes con fines de comercialización.
La investigación continúa para determinar si la pareja actuaba de manera independiente o si formaba parte de un circuito de distribución más amplio en la ciudad.
Mientras tanto, el caso deja una postal tan insólita como preocupante: el delito también se adapta a los tiempos, cambia de ruedas y busca nuevos caminos, aunque no siempre logra esquivar la mirada de la ley.
