1963: Nace Michael Jordan, el hombre que aprendió a volar

El 17 de febrero de 1963 nace en Nueva York Michael Jordan, para muchos el más grande jugador de básquet de todos los tiempos. Su historia no solo cambió la NBA: redefinió la ambición deportiva, convirtió cada salto en una declaración de principios y transformó el número 23 en un símbolo global.

Antes de convertirse en leyenda profesional, brilló en la Universidad de North Carolina, donde fue campeón de la NCAA y empezó a escribir su destino. Luego llegó a los Chicago Bulls, franquicia con la que alcanzó la gloria máxima: tres títulos consecutivos de la NBA en 1991, 1992 y 1993.

En la cima, sorprendió al mundo: se retiró para probar suerte en el béisbol, en medio del dolor por el asesinato de su padre. Pero las leyendas no se apagan tan fácil. Regresó a los Bulls y volvió a reinar con otro tricampeonato inolvidable en 1996, 1997 y 1998, consolidando una dinastía que marcó una era.

Su carrera tuvo un último capítulo con los Washington Wizards, y también dejó huella con la selección de Estados Unidos: fue campeón olímpico en Los Ángeles 1984 y parte del mítico Dream Team en Barcelona 1992.

Fuera de la cancha, protagonizó la película Space Jam, donde llevó su magnetismo al cine, y en 2020 volvió al centro de la escena con el documental The Last Dance, que revivió la épica de su última temporada en Chicago.

Jordan no solo ganó campeonatos: construyó una cultura de excelencia. Su legado trasciende estadísticas; es mentalidad, es competitividad feroz, es la convicción de que siempre hay un salto más alto por intentar.

Porque algunos atletas juegan partidos.
Otros, como él, juegan contra la historia… y la vencen.