Cada 10 de abril se celebra en Argentina el Día del Sodero, una fecha que rinde homenaje a quienes, durante décadas, llevaron la soda en sifones a los hogares, convirtiéndose en parte de la vida cotidiana.
La conmemoración recuerda la fundación en 1957 de la Federación Argentina de Trabajadores de Aguas Gaseosas y Afines, entidad que nuclea a los trabajadores del sector y representa una actividad profundamente arraigada en la cultura popular.
El sodero no solo distribuye un producto: es un oficio que construyó vínculos con los vecinos, recorriendo calles, subiendo escaleras y tocando timbres con una rutina que, aunque cambió con el tiempo, aún resiste.
En una era donde todo llega con un clic, la figura del sodero mantiene algo distinto: cercanía, memoria y ese sonido inconfundible del sifón que todavía habita muchas mesas argentinas.
Porque hay tradiciones que no hacen ruido… pero siguen estando.

Deja un comentario