Con varias prioridades ya resueltas, el Millonario sigue analizando opciones para sumar poder ofensivo y cubrir la vacante que dejó Borja.

Con el mercado de pases aún abierto, River Plate continúa trabajando en la conformación de su plantel para la próxima temporada. Luego de un 2025 que dejó más dudas que certezas, Marcelo Gallardo avanzó en una renovación profunda del equipo y logró cerrar tres incorporaciones, aunque todavía mantiene un frente abierto: la llegada de un delantero de referencia.
Mientras la dirigencia, encabezada por Stefano Di Carlo, sigue negociando para concretar el arribo de Santino Andino, una opción ofensiva que entusiasma al cuerpo técnico para aportar desequilibrio en los últimos metros, en Núñez también sostienen la intención de sumar un centrodelantero que pueda ocupar el lugar que dejó vacante Miguel Borja.
Con los arribos de Matías Viña, Aníbal Moreno y Fausto Vera, River logró cubrir posiciones que Gallardo había marcado como urgentes, especialmente en defensa y en la mitad de la cancha. En tanto, la posibilidad de sumar un mediapunta continúa latente, aunque las gestiones por una de las figuras de Godoy Cruz quedaron en pausa por la intención de su entorno de priorizar una salida al fútbol europeo.
El tema que se maneja con mayor reserva es el del “9”. Tras no prosperar la negociación por Luciano Gondou en el inicio del mercado, no trascendieron nuevos nombres concretos, aunque las declaraciones de Lucas Beltrán sobre un posible regreso generaron expectativa entre los hinchas.
Más allá de que todavía no existen avances formales, puertas adentro aseguran que la búsqueda de un delantero de área sigue siendo una prioridad para el entrenador, con la mira puesta en llegar mejor armado al 2026.
Hoy, Sebastián Driussi, Maximiliano Salas, Facundo Colidio y Agustín Ruberto aparecen como las alternativas ofensivas más centrales del plantel. Sin embargo, desde el cuerpo técnico consideran que ninguno reúne plenamente el perfil de un goleador clásico, y en el caso de Ruberto, la intención es acompañar su desarrollo sin exigirle un rol protagónico inmediato.
