Desde este jueves comenzó a regir en todo el país una modificación clave en el esquema de importaciones: los teléfonos celulares que ingresan desde el exterior ya no tributan aranceles aduaneros, lo que marca un cambio significativo para el mercado tecnológico argentino.
La decisión completa un proceso de reducción progresiva que se había iniciado meses atrás y apunta a abaratar costos de ingreso, ampliar la oferta de modelos disponibles y generar mayor competencia entre marcas y distribuidores. Si bien el impacto no será inmediato, especialistas del sector coinciden en que, con el correr de las semanas, los valores finales podrían mostrar una baja sensible.
Desde el Gobierno explican que la eliminación del arancel busca facilitar el acceso a la tecnología y reducir las distorsiones de precios que históricamente afectaron a los dispositivos electrónicos en el país. En paralelo, se mantendrán otros tributos vigentes, por lo que la disminución en góndola dependerá también de factores como logística, tipo de cambio y márgenes comerciales.
La medida, sin embargo, también genera debate. Mientras consumidores y comercios celebran el cambio, sectores vinculados a la producción local advierten sobre el posible impacto en la industria electrónica nacional y el empleo. En ese escenario, el mercado comienza a reacomodarse frente a una nueva etapa en la importación de tecnología.
