Un nuevo episodio de lluvias intensas volvió a poner en evidencia los problemas estructurales en Mar del Plata: la zona norte quedó bajo agua tras un fuerte temporal que anegó calles y complicó la circulación.
Las imágenes registradas muestran arterias completamente cubiertas, con vehículos avanzando a paso mínimo y vecinos intentando sortear el agua como pueden.
Si bien este tipo de fenómenos no es nuevo, la intensidad con la que cae el agua en pocos minutos vuelve a ser determinante: cuando las precipitaciones son concentradas, el sistema pluvial no alcanza a responder y las calles se transforman en canales improvisados.
El problema no es solo la lluvia, sino su velocidad: tormentas breves pero intensas ya han demostrado en la ciudad que en cuestión de minutos pueden colapsar desagües y generar anegamientos severos.
En la zona norte, el impacto se siente especialmente en calles con menor pendiente o infraestructura más limitada, donde el agua se acumula con rapidez.
El resultado es una escena que se repite: autos rodeados de agua, tránsito caótico y barrios que, por un rato, quedan desconectados.

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