En medio del conflicto por el desmantelamiento de la feria de la Bristol, desde el sindicato de vendedores ambulantes salieron a fijar postura: aseguran que la actividad en Mar del Plata históricamente se sostiene a través de acuerdos con el municipio.
El secretario general del gremio, Walter Rivero, afirmó que “la venta ambulante trabaja por acuerdos”, aunque advirtió que esos entendimientos “a veces se respetan y otras veces se rompen de manera abrupta”.
Según explicó, la feria funcionó durante años con diálogo constante con distintas áreas municipales, incluyendo inspección y producción, lo que —desde su mirada— le daba legitimidad al desarrollo de la actividad.
Rivero también cuestionó el reciente operativo que terminó con la demolición de los puestos en la Bristol, al considerar que fue un “atropello” y que no se respetaron instancias previas de negociación.
Además, señaló que el sindicato había presentado propuestas para regularizar la situación, incluso adaptándose a normativas vigentes, pero que no fueron contempladas antes del desalojo.
El trasfondo es más profundo: desde el sector advierten que entre 200 y 300 familias ya se quedaron sin trabajo, y que muchas más podrían verse afectadas si la situación se replica en otras ferias.
En una ciudad donde el empleo informal crece al ritmo de la crisis, el conflicto no es solo por un espacio…
es por la posibilidad de seguir trabajando.

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