Una potente tormenta invernal que azotó gran parte del territorio de Estados Unidos dejó como saldo al menos 25 personas fallecidas y provocó interrupciones masivas en transporte, energía y actividades cotidianas, según reportes de medios internacionales y organismos meteorológicos.
El fenómeno, que se extendió desde el sur hasta el noreste del país, cubrió una enorme franja de territorio, dejando profundas capas de nieve —superiores a 30 cm en muchos lugares— y temperaturas extremas por debajo de cero. Estas condiciones adversas paralizaron el tráfico terrestre, cancelaron miles de vuelos y generaron la suspensión de clases en múltiples estados.
Según informes climáticos, algunas zonas al norte de Pittsburgh registraron acumulaciones de nieve de hasta 50 cm y sensaciones térmicas que alcanzaron los −31 °C, complicando aún más la movilidad y las tareas de limpieza en regiones afectadas. Las nevadas también se sintieron en áreas urbanas como Nueva York, donde se reportaron importantes acumulaciones sobre calles y veredas.
Además de la caída de nieve, el paso de la tormenta provocó fallas en el suministro eléctrico que dejaron a cientos de miles de hogares sin luz y afectó el normal funcionamiento de servicios básicos. En varias localidades se activaron centros de apoyo para personas vulnerables ante la ola de frío, y las autoridades meteorológicas advirtieron que las bajas temperaturas continuarán afectando amplias regiones durante los próximos días.
La tormenta invernal, considerada entre las más intensas de la temporada, ha puesto a prueba la preparación de las comunidades y los sistemas de emergencia, mientras se siguen registrando acumulaciones de nieve y se mantiene la alerta climática en varios estados del país.
